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El trabajo de AFESIP empieza en los burdeles, karaokes,
salas de masajes y otros lugares donde se compra
sexo y donde trabajadores sociales hacen labores
de investigación. Al mismo tiempo que se capacita
a las prostituídas para que estén más
preparadas ante enfermedades de trasmisión sexual
o VIH, se recogen datos sobre el número de víctimas,
su situación, sus dificultades especiales... Todos
estos datos se recopilan en informes que se presentan ante
las autoridades competentes junto con las que realizamos
redadas dirigidas a sacar a las mujeres y niñas
de la esclavitud.
Aparte de zonas de prostitución,
el equipo de AFESIP también visita centros
de detención de inmigrantes en Tailandia
o pasos de frontera en este país, el principal receptor
de esclavas de la zona. Muchas víctimas, tratadas
por las autoridades que las encuentran como inmigrantes
ilegales, pasan meses en centros de este tipo hasta que
son retornadas a la frontera más próxima sin
garantías de ninguna clase y sin atención
que les ayude a superar las experiencias vividas dentro
de la prostitución.

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