AFESIP contra las políticas prohibicionistas en Malasia

AFESIP exige a Malasia, donde se está discutiendo infligir castigos penales y corporales a las mujeres prostituidas, que decriminalice a las mujeres y fomente políticas de igualdad.

AFESIP es una organización abolicionista y, como tal, está en contra de la penalización de las mujeres en prostitución como sucede en países como Vietnam, China, Irán, Albania o algunos estados de Estados Unidos. En todos ellos la prostitución se concibe como un vicio moral y su ejercicio se prohíbe, criminalizando a la mujer. Para el prohibicionismo tanto la mujer en prostitución como el proxeneta son delincuentes y, a pesar de que entienden la prostitución como un vicio perjudicial para la moral social, el otro actor en juego, el prostituidor o cliente resulta impune, e incluso su testimonio puede ser válido, como sucede en Egipto, como prueba de cargo contra la mujer.

Malasia, un estado que ha experimentado un gran crecimiento económico en los últimos años, lo que le ha llevado a ser un gran demandante de mujeres provenientes de países más pobres de Indochina, se propone ahora castigar físicamente a las mujeres en situación de prostitución.

Varias beneficiarias de los proyectos de AFESIP han sido vendidas en Malasia por mafias chinas y tailandesas y explotadas en burdeles malayos donde sufrían distintas formas de violencia.

A pesar de que las mujeres son víctimas de este tipo de extorsión o, simplemente de pobreza, el viceministro del Interior malayo, Johari Baharum, dio a co nocer recientemente que existía una propuesta de endurecer las penas para las prostitución, que ya es un delito según la legislación de este país. Según datos oficiales, más de 15.000 mujeres extranjeras, provenientes de países como Indonesia, China, Filipinas, Tailandia o Camboya, fueron detenidas durante los últimos 24 meses por estar en situación de prostitución. La propuesta es aplicar castigos corporales con látigo a mujeres prostituidas.

Las conscuencias de la penalización de la mujer son va rias. En primer lugar “hay que tener en cuenta que se castiga a la parte más débil de un intercambio desigual”, comenta Lorena Pajares, coordinadora nacional de AFESIP España, estas mujeres han sido compradas y esclavizadas y, a pesar de ello, son igualmente condenables por legislaciones como la de Malasia que las detiene y deporta sin garantías jurídicas”, colocándolas de nuevo en situación de vulnerabilidad ante las redes”.

A esto hay que añadir que muchos proxenetas se libran de condena por el dinero y poder del que dispone el crimen organizado, aumentando las desigualdades para mujeres paras las cuales pedir ayuda supone la cárcel. El acceso a la mujer, por tanto, se complica, su situación, la oculta e invisibiliza y se vuelve más vulnerable a enfermedades o agresiones.