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¿Es
el turismo sexual una perversión individual? Relaciones
de dependencia en el turismo neocolonial
AFESIP España
ha llevado a cabo una investigación sobre el turista sexual
español y la estructura turística en República
Dominicana. Transcribimos aquí parte de la introducción
de ‘Los reyes del Mambo’.
Más allá de las
nociones e intuiciones previas entorno al tu rismo sexual, sabemos
que este es un fenómeno que goza de poca transparencia
y que afecta a la vida de muchas personas en cuanto determinada
por relaciones de poder que pueden calificarse de neocoloniales.
El turismo sexual crea participantes de carne
y hueso que han sido arrastradas a prostituirse de cara a cumplir
la expectativa de “disfrute y comfort” del consumidor
de prostitución, el turista sexual. Con el añadido
de que, además, la industria sexual turística invisibiliza
a la víctima maquillándola tras estereotipos de
“exotismo y aventura”.
En los burdeles y otros lugares de prostitución,
la separación física entre el mundo exterior y el
de la prostitución es evidente ya que busca anular cualquier
referencia a un hogar, una familia, una vida con un fin en su
mismo : la mayor parte de estos centro de prostitución
están apartados del evidente contexto de miseria en el
que muchas mujeres prostituidas viven. Con el añadido de
que, además, la industria sexual turística invisibiliza
a la víctima maquillándola tras estereotipos de
“exotismo y aventura”.
Desde las periferias, las televisiones sintonizan
anuncios protagonizados por gente blanca que conduce coches de
lujo y habla por móviles de última generación.
Los turistas, también en su inmensa mayoría blancos,
ociosos, con gran capacidad de consumo, son continuas gotas que
alteran la identidad del nativo, afectada por representaciones
de una identidad global y del poder que, en ningún caso,
le representa.
Esta investigación se adentra en la interacción
entre estos dos actores de la globalidad enmarcada por la estructura
turística y definida por tres ejes jerarquizados que se
solapan el uno al otro: la clase, el género y la raza.
A la complejidad ya de por si inherente a estos tres elementos,
sus combinaciones y grados, hay que añadir que se trata
de la interacción de dos culturas, la de origen del turista
y la receptora, en el marco aculturalizador de la estructura turística;
creándose un nuevo subsistema cultural en el que la clase,
el género y la raza tiene nuevos valores compartidos con
la misma desigualdad pero en un contexto turístico maquillado
en el que conviven las dos culturas que dieron origen a esta nueva
situación.
La responsabilidad del agente de consumo, del
turista y, más especialmente, del turista sexual, como
demandante de prostitución es clave. Si nos encontramos
ante exotismos artificiales, estandarizados y artificialmente
construidos es a causa de una demanda, de sus modas y exigencias.
El turista sexual es el motor de arranque de
la estructura explotadora de la prostitución. La desigualdad
de capitales de intercambio (hombres blanco y con dinero de vacaciones-
mujer mestiza, pobre y con familia a su cargo) dentro de una industria
que saca tajada de estas desigualdades de poder es, en este punto
del discurso, nuestra recomendación de estudio objetivo
entorno a este fenómeno.
AFESIP propone crear un agente de consumo diferente
y un consumidor responsable que visualice su abuso de poder al
comprar una bolsa de café a un precio inferior al de producción;
que el turista reconozca su abuso al consumir una mujer joven,
no cualificada, pobre y madre dentro de una industria que esconde
las chavolas tras altas vallas y ofrece en sus carteles publicitarios
en las agencias del Norte cálidas playas con guapas mujeres
al servicio del “todo incluido”.
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