Tailandia es, junto con Malasia, el
principal receptor de esclavas sexuales de la región
del Mekong gracias a que su población tiene
una mayor renta y a que miles de turistas sexuales la visitan
cada año. Chicas de todas las edades procedentes de Camboya,
Vietnam, Laos, Myanmar o, incluso, China son vendidas en sus
burdeles y tratadas por las autoridades, si las encuentran,
como inmigrantes indocumentadas, detenidas e ingresadas en centros
de detención de inmigrantes para ser repatriadas.
AFESIP centra sus actividades en el país en la identificación
de las mujeres traficadas para poder facilitarles asesoría
legal en el proceso de repatriación, preparar la documentación
necesaria a través de las embajadas para localizar a
las familias y acompañarlas hasta la frontera.
De vuelta a sus países pueden entrar en un centro
de AFESIP o ser derivadas a otra entidad. Se hace un
seguimiento exhaustivo de cada caso, rastreando el origen desde
el que las víctimas han sido traficadas, para identificar
el lugar de rescate y a los traficantes.